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Vehículos29 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura

Tesla patenta el «Electric Fan Car»: cuatro ventiladores en el difusor para pegar el coche al suelo a cualquier velocidad

La USPTO concede a Tesla la patente US 12,746,987 B1, un sistema de cuatro ventiladores eléctricos montados en el difusor trasero que aspira aire de debajo del coche y lo expulsa hacia atrás para generar carga aerodinámica incluso con el vehículo parado. Los planos dibujan un Model S, pero las cuatro salidas encajan con el teaser del Roadster.

Redacción TESLARIOS

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La Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) ha concedido a Tesla la patente US 12,746,987 B1, titulada «Electric Fan Car» y fechada el 29 de septiembre de 2026. El documento protege un sistema de ventiladores eléctricos ductados que genera carga aerodinámica —downforce— a cualquier velocidad, incluso con el coche parado, y aterriza a poco más de dos semanas del evento con el que la compañía presentará el Roadster, ya retrasado al 15 de octubre por las tormentas de Texas. «TESLA ROADSTER, HERE GO WE», resumía la cuenta @Tslachan al hacerse eco del registro.

El mecanismo se presentó el 17 de enero de 2024 —con solicitud provisional del 17 de enero de 2023— y es un paquete de cuatro ventiladores axiales montados uno al lado del otro en el difusor trasero, separados por deflectores verticales. Una entrada en los bajos, entre las ruedas posteriores, alimenta un conducto que asciende hasta una salida trasera de mayor tamaño. Al activarse, los ventiladores extraen aire de debajo del vehículo y lo expulsan hacia atrás: el flujo acelera por el fondo, la presión cae bajo el piso y la diferencia presiona el chasis contra el asfalto. Como la salida es mayor que la entrada, el aire se expande y frena antes de mezclarse con el flujo de detrás, lo que según la patente permite ganar carga aerodinámica y, a la vez, reducir la resistencia.

La gran diferencia frente a alerones y difusores pasivos es que no depende de la velocidad: los ventiladores pueden generar succión con el coche rodando despacio o directamente detenido, lo que ayudaría a la tracción en la arrancada, al paso por curva y a la estabilidad en frenada. La patente los conecta a la batería de alto voltaje y al sistema de control del coche, que puede encenderlos y apagarlos automáticamente según la velocidad y las condiciones, o dejar que el conductor los active a mano. También menciona un segundo difusor que puede sumarse para reforzar el efecto, y señala que el sistema puede funcionar sin piezas desplegables que sobresalgan por debajo del vehículo.

El registro —15 reclamaciones y cinco láminas— no dice cuánta carga aerodinámica producen los ventiladores, cuánta energía consumen ni cómo afectan al rango, al ruido o a la durabilidad: son incógnitas hasta que Tesla enseñe hardware. Tampoco es la primera patente de este tipo: en agosto de 2025 la compañía recibió la US 12,377,920 B1, «Adaptive Vehicle Aerodynamics for Downforce», que genera zonas de baja presión con ventiladores y faldones desplegables. Que Tesla patente una idea no significa que vaya a producirla; sí confirma que lleva años explorando al menos dos maneras de conseguir downforce independiente de la velocidad.

La conexión con el Roadster la hace el diseño. Los planos dibujan un Model S —una línea ya descatalogada— y no mencionan al Roadster por su nombre, pero Tesla enseñó en su último teaser cuatro elementos luminosos en la zaga, y la patente coloca exactamente cuatro salidas circulares de ventiladores en la misma disposición horizontal. Esos cuatro elementos se han leído hasta ahora como los propulsores del paquete SpaceX, y ahí conviene separar conceptos: los ventiladores crean carga aerodinámica moviendo aire, mientras que los propulsores de gas frío expulsan gas almacenado para aplicar fuerza directa, sin depender del agarre de los neumáticos. En 2018 Musk habló de unos diez propulsores repartidos por el coche, alimentados por un depósito de aire comprimido y una bomba eléctrica. La patente no menciona propulsores, vuelo ni el paquete SpaceX, así que cualquier combinación sigue siendo especulación.

El coche con ventiladores tiene precedentes ilustres: el Chaparral 2J que Can-Am prohibió en 1970, el Brabham BT46B con el que Niki Lauda ganó en Suecia en 1978 —retirado tras una sola carrera— y, más cerca, el McMurtry Spéirling, que en 2022 firmó la subida de Goodwood en 39,08 segundos con dos ventiladores. La novedad de Tesla es la fuente de energía: los suyos cuelgan de la batería de alto voltaje en lugar de un motor auxiliar, y el control por software promete activarlos solo cuando hacen falta.

Con el evento del Roadster movido al 15 de octubre, la patente es la pista más concreta de cómo piensa Tesla pegar al suelo su próximo coche. Si los cuatro ventiladores llegan a producción, si se combinan con los propulsores o si el registro se queda en el cajón, como tantas patentes, empezaremos a saberlo esa noche.

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